Para Held, la democracia es un Sistema Político que puede garantizar mejor la igualdad política, proteger las libertades, defender el bien común, responder a las necesidades de los ciudadanos, alentar el propio desarrollo moral y facilitar una toma de decisiones eficiente que tenga en cuenta los intereses de todos.
Desde esa perspectiva conceptual, lo que tenemos en nuestra sociedad, dada la praxis de los partidos políticos, es una caricatura de democracia. Una democracia cimentada sobre una fragilidad que niega la realización de ser humano en su dimensión de desarrollo humano pleno.
Los partidos políticos, más que ser representantes de la sociedad en la esfera de lo político frente al Estado, hoy se constituyen en la verdadera paradoja de la democracia: Se han constituido por su contenido en demasiado pequeños para responder a grandes preguntas, pero demasiado grandes para ocuparse de las cuestiones pequeñas.
En las cosas fundamentales, estructurales de la sociedad, no han querido o no han podido generar el necesario pacto social (electricidad, educación, salud, migración, empleos, seguridad ciudadana), que propicie una verdadera gobernabilidad sostenible. No han podido asumir los valores primigenios de la modernidad: Justicia, Equidad, Inclusión Social, Información y Transparencia.
Tenemos una democracia cada vez más fracturada donde desde el Estado se fomenta más la desigualdad, la exclusión y los privilegios.
Los partidos políticos, que son organizaciones privadas con fines públicos, se niegan a sí mismos como piedra angular de la democracia. No solo practican laDedocracia (práctica de designar personas a dedo en virtud de la autoridad que se ejerce), sino que con las reservas al interior de los partidos, han propiciado el camino a su deslegitimación al negar la igualdad de oportunidades de sus miembros y el derecho que tiene cada ciudadano a elegir y ser elegido. Dicho de otra manera, las reservas de los partidos (casi un setenta por ciento tanto en el PRD como en el PLD y en el Reformista el cien por ciento) va en contra de la Ley Electoral 275-97 y la propia Constitución de la República.
Los próximos representantes al Congreso Nacional, más que expresión de la autoridad y legitimidad de la democracia interna de los partidos, serán fuentes y origen de la partidocracia, cuya esfera de acciones y decisiones viene creando desde hace tres años en los partidos políticos lo que se denomina la PLUTOCRACIA, entendida como el gobierno de unos pocos.
Una plutocracia en los partidos que ha devenido irradiándose en el tejido social de la sociedad dominicana, apuntándose así la descomposición social y la degeneración de la democracia.